jueves, 11 de octubre de 2018

BOLSONARO Y BRASIL: ENSAYO DEL CAPITALISMO NAZI-FASCISTA A SECAS.

Cuando la gran mafia económico-política-militar piensa que las cosas se les pueden torcer un poco ponen en marcha todos los mecanismos de boicot y bloqueo económico, manipulación y control informativo, corrupción del sistema judicial y, siempre  en el horizonte como perspectiva, el cañón del tanque asomando por la esquina. Las administraciones de los Estados Unidos de América, las anteriores y las de ese engendro humano llamado Trump, están siempre prestas a aprovechar el más mínimo resquicio para recuperar plenamente América Latina como el patio trasero de EEUU. Imponer en América Latina y en el mundo entero las concepciones más reaccionarias y criminales del neoliberalismo. Y por ello sacan del armario todo su arsenal de nazis, fascistas, golpistas, militares traidores, asesinos y sicarios a sueldo, por si no bastan las amenazas para liquidar o amortizar socialmente a las personas y grupos políticos que han puesto en marcha acciones para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora, en especial la más vulnerable por no tener siquiera un trabajo estable y un techo decente para guarecerse. 
El modelo que quiere el capitalismo actual y al que se dirige en toda América Latina es controlarlo todo o hundirlo. En el mundo han sustituido el capitalismo industrial por el financiero especulativo. No aceptan ni mejoras sociales moderadas aunque no cuestionen el sistema, como las que se han producido en Venezuela con la vivienda, la educación y la salud; ni que en Brasil el Partido del Trabajo, con Lula da Silva, Dilma Rousseff y todos sus dirigentes pongan en marcha planes sociales y, nada más y nada menos, que todo el mundo pueda comer tres veces al día; ni que en Nicaragua el sandinismo continúe gobernando frente a los intereses de los EEUU y de las multinacionales. En Brasil, el régimen de Bolsonaro dice que quiere acabar con la violencia como si ésta fuera algo intrínseco y absolutamente natural debido a la maldad de los seres humanos, no a la explotación y opresión del capital y, en consecuencia, a la miseria y hacinamiento en las chavelas y a la carencia de servicios educativos y de salud para los más humildes. Como si las redes del narcotráfico que extienden su dominio por Brasil y por toda América Latina no utilizaran a los más miserables para el tráfico, enriqueciendo a los intermediarios que lo controlan y más allá a los "honrados" millonarios que permanecen en la sombra con fortunas en los paraísos fiscales y en los bancos. Un ejemplo claro y cercano lo tenemos en toda la zona de Gibraltar y el sur de España, además de en las ya conocidas zonas gallegas.
En resumen, el actual capitalismo en Brasil es un movimiento de orientación nazi-fascista golpista, que utiliza todos los recursos a su alcance: las finanzas, la prensa, los jueces corrompidos hasta la médula, y la perspectiva de intervención militar si es necesaria, como ha dejado bien claro Bolsonaro y la mafia que le rodea. En Brasil y en toda AL quieren acabar con todas los proyectos sociales, están por la privatización total de la economía, incluyendo los servicios públicos.
Y frente a todo ello, siendo conscientes de que están liquidando los tímidos avances sociales y políticos que se estaban produciendo en AL, con ejemplo para el mundo, es imprescindible poner en marcha la denuncia de Bolsonaro y de todo lo que representa, promover la solidaridad y confraternización y movilizarse solidariamente con nuestros hermanos latinoamericanos, construir la izquierda española y contribuir a hacer lo mismo con la europea. No hay otras formas de actuar desde la izquierda.

SOLIDARIDAD CON LULA DA SILVA. EXIGIMOS SU LIBERTAD.  
   

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