El escritor y comunista egipcio Ibrahim Sonallah dice ".....para los medios occidentales seguirá siendo una primavera árabe. Para muchos, ya después de un año, es una contra revolución islamista que destruye miles de vidas, países y patrimonio cultural". Y nombra el incendio provocado del Instituto Científico de Egipto, que guardaba, entre otras cosas, los trabajos académicos llamados "Description de l´Egipte"ordenados por Napoleón durante su conquista. 160 científicos y 2000 artistas crearon esta obra de 20 volúmenes que describe los monumentos, fauna y flora, minerales, habitantes, costumbres y hábitos, agricultura, comercio y topografía. Se queman 6 de los 9 volúmenes que conservaba el Instituto.
La verdad es que donde interviene el imperialismo sólo se fomenta la muerte y la destrucción. Todavía no he visto en ningún lugar que su intervención haya producido bienestar, libertad, civilización y cultura. Desde Vietnam a Libia, pasando por Chile, América Latina en su conjunto, Yugoeslavia, Irak...por donde pasan, directa o indirectamente, no dejan piedra sobre piedra. La historia de EEUU y del colectivo de paises imperialistas, es la historia del crimen y el saqueo con algunos momentos en los cuales sus intereses han coincidido con los de pueblos y personas que luchaban por su dignidad y libertad. Son las excepciones. El imperialismo y el capital no necesitan ni historia ni cultura, sólo bancos y esclavos, aunque éstos sean llamados trabajadores y se mantenga la ficción de que son libres.
Nuestras ideas no son el pasado, son de un futuro apremiante, pero como decía Walter Benjamin: "Encender en el pasado la chispa de la esperanza presente"
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lunes, 26 de diciembre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
ELECCIONES EN TUNEZ. LIBIA: FIN DE LA PRIMERA PARTE.
El primer gran "triunfo" de las "revoluciones" árabes se ha producido en Tunez: ha ganado un partido islamista, moderado dicen los medios de propaganda del sistema, para que nadie se asuste. Han ganado los mismos islamistas que durante la movilización de enero y febrero llamaron al pueblo a no participar. Sería para reirse de la credulidad de la izquierda biepensante, incluida la mía, no tanto de los que desde los medios difundían las noticias sobre la revolución árabe sabiendo exactamente qué sucedía porque tenían las antenas bien puestas en los centros de poder real. A santo de qué los medios, conservadores o progres, pero del sistema, van a informar honestamente de lo que sucede realmente, hablando con tanto desparpajo de revolución cuando este término , y muchos otros, están proscritos de su lenguaje.
Volviendo al triunfo de los islamistas, a mí esta gente me parece muy, muy parecida a los cruzados, incluidos los de nuestra "cruzada nacional", como bien nos recuerdan todavía, la última vez en la visita del jefe de la iglesia católica.Supongo que hay islamistas de buena pasta, supersticiosos o crédulos, y necesitados de consuelo ante las adversidades de la vida y por la transmisión cultural. Creo que los hay malos y peores, como en cualquier otra religión o secta, siendo la mayoría de éstos los centuriones, jeques y dominadores de mentes.
Me parece que de las célebres"revoluciones",
sencillamente rebeliones , instrumentalizadas de inmediato por el capitalismo imperialista, impulsadas, financiadas y armadas por éste en Libia y en Siria, o ahogadas en sangre, cárcel y tortura en el socio Bahrein, base militar yanqui, por parte del moderno régimen medieval de Arabia Saudita, va a quedar un amargo regusto que hará necesario que los revolucionarios de verdad que hay en esos paises se planteen una perspectiva revolucionaria si no quieren que sus riquezas continúen siendo saqueadas de acuerdo con los nuevos talibanes que llegan, partidarios como el que más del neoliberalismo y de la riqueza personal, con un toque, más fuerte o menos según las circunstancias, de sharia (más control y menos derechos de la mujer, más velos y más libertades para el rezo, no para la lucha social).
LIBIA: FIN DE LA PRIMERA PARTE.
En la primera parte de esta guerra se ha puesto de relieve la brutalidad, degradación y corrupción de la sociedad occidental, de sus socios y amigos integristas y medievales y de los mercenarios que compran. Miles de libios y libias asesinados, torturados, escarnecidos y humillados por la OTAN, un país destruido, y la generación de un odio que no terminará en esta primera fase de genocidio. El asesinato de Gadafi y de su hijo, realizados y mostrados por los nuevos nazis de una forma que ni los viejos nazis superarían, ha demostrado dos cosas: una, que Gadafi ha tenido más dignidad y coraje en la defensa de su pueblo y país que todos los políticos, medios de difamación y saqueadores en busca de botín. Sus verdugos: los gobernantes, militares y asesinos a sueldo, demostraron hasta qué nivel de degradación moral, humana y política han llegado. La Clinton, elevó su indecencia blanca al nivel de la indecencia negra de Obama, jactándose y riendo del asesinato de Gadafi, emulando cretinamente y criminalmente al emperador romano con su "we came, we saw, he died" (fuimos, vimos, él murió). Trinidad Jiménez y Chacón, comunicando con una sonrisa siniestra una el triunfo del fascismo en Libia, y valorando como "ejemplar" y "determinante" el trabajo de los valientes uniformados, la otra. Pueden unirse a este coro de la zeja del crimen los serviles sindicalistas, dirigentes políticos y artistas e intelectuales que han apoyado la guerra y los asesinatos desde su cómodo sillón de vividores en el régimen. No os deseo lo mejor.
Volviendo al triunfo de los islamistas, a mí esta gente me parece muy, muy parecida a los cruzados, incluidos los de nuestra "cruzada nacional", como bien nos recuerdan todavía, la última vez en la visita del jefe de la iglesia católica.Supongo que hay islamistas de buena pasta, supersticiosos o crédulos, y necesitados de consuelo ante las adversidades de la vida y por la transmisión cultural. Creo que los hay malos y peores, como en cualquier otra religión o secta, siendo la mayoría de éstos los centuriones, jeques y dominadores de mentes.
Me parece que de las célebres"revoluciones",
sencillamente rebeliones , instrumentalizadas de inmediato por el capitalismo imperialista, impulsadas, financiadas y armadas por éste en Libia y en Siria, o ahogadas en sangre, cárcel y tortura en el socio Bahrein, base militar yanqui, por parte del moderno régimen medieval de Arabia Saudita, va a quedar un amargo regusto que hará necesario que los revolucionarios de verdad que hay en esos paises se planteen una perspectiva revolucionaria si no quieren que sus riquezas continúen siendo saqueadas de acuerdo con los nuevos talibanes que llegan, partidarios como el que más del neoliberalismo y de la riqueza personal, con un toque, más fuerte o menos según las circunstancias, de sharia (más control y menos derechos de la mujer, más velos y más libertades para el rezo, no para la lucha social).
LIBIA: FIN DE LA PRIMERA PARTE.
En la primera parte de esta guerra se ha puesto de relieve la brutalidad, degradación y corrupción de la sociedad occidental, de sus socios y amigos integristas y medievales y de los mercenarios que compran. Miles de libios y libias asesinados, torturados, escarnecidos y humillados por la OTAN, un país destruido, y la generación de un odio que no terminará en esta primera fase de genocidio. El asesinato de Gadafi y de su hijo, realizados y mostrados por los nuevos nazis de una forma que ni los viejos nazis superarían, ha demostrado dos cosas: una, que Gadafi ha tenido más dignidad y coraje en la defensa de su pueblo y país que todos los políticos, medios de difamación y saqueadores en busca de botín. Sus verdugos: los gobernantes, militares y asesinos a sueldo, demostraron hasta qué nivel de degradación moral, humana y política han llegado. La Clinton, elevó su indecencia blanca al nivel de la indecencia negra de Obama, jactándose y riendo del asesinato de Gadafi, emulando cretinamente y criminalmente al emperador romano con su "we came, we saw, he died" (fuimos, vimos, él murió). Trinidad Jiménez y Chacón, comunicando con una sonrisa siniestra una el triunfo del fascismo en Libia, y valorando como "ejemplar" y "determinante" el trabajo de los valientes uniformados, la otra. Pueden unirse a este coro de la zeja del crimen los serviles sindicalistas, dirigentes políticos y artistas e intelectuales que han apoyado la guerra y los asesinatos desde su cómodo sillón de vividores en el régimen. No os deseo lo mejor.
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