martes, 12 de diciembre de 2017

NACIONALISMO, INDEPENDENTISMOS Y LUCHA DE CLASES.

Como últimamente el debate impuesto por el nacionalismo identitario en Catalunya, que desemboca indefectiblemente, según dicen y actúan los protagonistas del mismo, en la separación de esta comunidad de España, esconde, camufla, difumina y disuelve los problemas reales y las ideologías plurales que sostienen y proponen alternativas diferentes a los problemas de la sociedad, tanto a la catalana como a la española en su conjunto. Por ello, veo la necesidad de precisar algunas cosas elementales para que no haya malos entendidos sobre los conceptos, las palabras y los mismos proyectos, en este caso el que me mueve a mi y a todos y todas los que nos reclamamos del pensamiento comunista, marxista, socialista y socialdemócrata no socialliberal. 
Ante la ofensiva nazional-independentista que lo emborrona y tapa todo, he afirmado reiteradamente que el nacionalismo en sus diversas expresiones, sea más grande o más pequeño en número de personas y territorio, esconde y liquida la lucha de clases y hasta el mismo sentido de clase. Esto se produce al confundir, mezclar y unificar en una identidad ideológica, social y política, uniforme, sin ideología ni intereses contradictorios, a las diversas expresiones que pugnan, o pugnaban, por alternativas y soluciones diferentes a los problemas colectivos, desde la pertenencia a sectores plurales y diversos de las clases trabajadoras, que venden su fuerza de trabajo en el mercado, por un lado, o desde la clase poseedora hegemónica que obtiene sus beneficios de la plus valía generada por todos los trabajadores, por el otro. En conclusión, si existen diversas composiciones económico-sociales por el papel que juegan en la economía, la sociedad y la vida, existen también intereses distintos. Citando de nuevo  a Lenin ante los que lo manipulan, tergiversan o lo elevan a los altares:  "En cada cultura nacional existen, aunque no estén desarrollados, elementos de cultura democrática y socialista, pues en cada nación hay una masa trabajadora y explotada, cuyas condiciones de vida engendran inevitablemente una ideología democrática y socialista. Pero en cada nación existe asimismo una cultura burguesa, (y además, en la mayoría de los casos, ultrarreacionaria y clerical), y no simplemente en forma de "elementos", sino como cultura dominante. Por eso, la "cultura nacional" en general es la cultura de los terratenientes, de los curas y de la burguesía". (Lenin en La cuestión Nacional). 
No les parece que esto que dijo Lenin hace cerca de 100 años tiene algo que ver con lo que ha pasado y pasa en España. Con el sistema económico, social y el nacional-catolicismo en toda España, durante la dictadura franquista; y con la economía, lo social y la iglesia identitaria  actualmente en Catalunya. Si en la Dictadura la burguesía, incluida la catalana, se aprovechaba en todo el territorio español del sistema, actualmente ha continuado haciendo lo mismo en la democracia parlamentaria. Y ninguna burguesía se ha privado de nada: beneficios a mansalva para toda ella con las leyes del capital; y saqueos públicos con la corrupción, utilizando gobiernos y administración, por parte de importantes sectores de ésta. Y la resistencia, a veces difícil, de la clase trabajadora en la defensa de sus salarios, condiciones laborales, derechos sindicales. En suma, en sus condiciones de vida y de trabajo.
Es ahí donde se debe buscar, y se encuentra, la "LUCHA DE CLASES" y no en una especie de confrontación violenta permanente entre la clase trabajadora y la clase poseedora. Lo que no excluye, sino que presupone, las acciones de lucha, las huelgas, manifestaciones y todo tipo de acciones masivas en defensa de los derechos justos y de las reivindicaciones negadas. La lucha de clases no es, pues, una acción física agresiva y violenta de la clase trabajadora contra la burguesía, sino que es descubrir la falsedad e injusticia de sus políticas, denunciar los beneficios injustos, la corrupción  y el enriquecimiento privado de una minoría a costa de la explotación, la mayoría de veces brutal y al margen de las leyes, de la mayoría que con su trabajo manual e intelectual hace funcionar la sociedad. En resumen, es contrastar las propuestas y políticas posibles frente a las del adversario de clase. Y ganar en la perspectiva histórica porque así lo quiera la mayoría.
Y con ello se pasa a lo más concreto de la lucha de clases: defender lo público frenta a lo privado, en servicios sociales básicos como en la educación y en la enseñanza, o en sectores empresariales de banca, energía, transportes y bienes considerados de interés colectivo; exigir salarios y pensiones justas; que los beneficios empresariales privados sean razonables y legales, castigando la corrupción con la devolución íntegra de lo robado y las penas correspondientes; exigir que la democracia no se quede a la puerta de las empresas, sino que los trabajadores y las trabajadoras puedan opinar, proponer e intervenir sobre todas las cuestiones que les afectan; lucha de clases que representa la negación y rechazo de cualquier tipo de nacionalismo y la defensa de la solidaridad e internacionalismo entre personas y pueblos, empezando aquí, en Catalunya y en toda España, no rompiendo nada de lo construido historicamente y continuando la construcción del bienestar colectivo hacia la democracia plena, la emancipación social y el socialismo; luchar contra la guerra y defender la paz como algo irrenunciable de la lucha de clases.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Francisco Frutos Gras ha compartido una página.
58 min

EL PAÍS ofrece noticias de última hora y toda la actualidad nacional, internacional, economía, deportes, sociedad, viajes. Y mucho más. http://elpais.com/

(Click y casi al final se encuentra)
Unas notas de Lenin, tan manipulado siempre,  o venerado dogmaticamente, sobre la mal llamada cuestión nacional, cuestión que como casi todo en la vida económica, social y cultural tiene su base en la división y lucha de clases e intereses. Y los nacionalistas, todos, se envuelven en las banderas de la "verdad" y la "patria", una verdad y una patria inventadas artificialmente a gusto de las miserias morales y políticas de los que dominan o quieren dominar.
Jose Fernandez Martinez
20 horas
En cada cultura nacional existen, aunque no estén desarrollados, elementos de cultura democrática y socialista, pues en cada nación hay una masa trabajadora y e...
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viernes, 8 de diciembre de 2017

JERUSALÉN: OTRA VEZ EL IMPERIO YANQUI-SIONISTA  CONTRA PALESTINA. Y MATAN  Y DESTRUYEN. Y VAN....

No había bastante con que Palestina, Iraq, Libia, Siria..., y toda la región soportaran durante años las intervenciones criminales y destructoras de saqueo y dominio por parte de un estado gansteril, con Bush, Obama o Clinton a la cabeza, que ahora llega el redentor Trump para continuar, junto con su socio sionista de Israel, el robo y la destrucción de un pueblo. De nuevo el régimen imperial neoliberal  decide, ciscándose en todas las leyes, normas y decisiones internacionales, volver a armarla, reanudando la nunca interrumpida agresión contra el pueblo de Palestina, lo que intensifica la espiral de violencia que ya ha producido los primeros muertos, heridos y perseguidos por parte del ejército terrorista invasor. Trump, como los otros presidentes, inicia el fuego, de común acuerdo con Israel, que es el que pone las balas, para ejecutar una nueva acción de robo, de provocación y de guerra. 
Ahora se trata de poner en marcha el plan aprobado hace años por una administración de EEUU que declaraba Jerusalén, ciudad ocupada por el ejército sionista, como capital única e indivisible del estado de Israel. Una acción que la Autoridad Palestina ha calificado de unilateral y provocadora, y que no tiene otro nombre que acción de guerra. Otra más.
¿Qué pretende Trump con este acto de usurpación al pueblo palestino de Jerusalén Este, la parte de la ciudad que representa la capitalidad de un pueblo al que le han robado tierras, olivos, calles y casas? Lo de EEUU y sus diferentes gobernantes, siempre al dictado de los lobby judío-sionistas norteamericanos y mundiales, sólo tiene una explicación, ya que es lo que han hecho siempre: la inercia del dominio de los pueblos por parte del que tiene, o cree tener, eternamente, todo el poder en la punta del cañón y en la caja de las finanzas. A partir de este simple esquema funciona todo. Y Trump es un pelele más de ese juego, aunque haya ingenuos, voluntaristas o despistados que creen que Trump vino para cambiar de base la actuación imperial de EEUU en el mundo. Estados Unidos no cambia nada si no es algo favorable a sus intereses, o sino se le obliga a cambiar por la fuerza y la decisión de los pueblos, incluida la parte del norteamericano hastiada de aventuras. 
La siguiente pregunta sería: ¿Qué hace la comunidad internacional ante esta nueva afrenta de EEUU e Israel al pueblo palestino después de no haber hecho nunca nada contra las permanentes agresiones, robos y matanzas de éstos, limitándose siempre a una declaración retórica de condena que los sionistas se pasaban por el forro? ¿Qué hacen los burócratas de la UE, además de una nueva y educada declaración de condena? Ahí quedan las preguntas sin respuesta. Las respuestas más o menos contundentes sólo vendrán de los movimientos, organizaciones y personas solidarias con Palestina y su pueblo, denunciando esta nueva infamia, boicoteando todo tipo de productos de Israel, movilizándose en las plazas, frente a las embajadas sionistas y no dejando tranquilos a los jerifaltes y diplomáticos israelíes que pululan por nuestros países.

           SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO.
     
  

   
EL DEGRADANTE ESPECTÁCULO DE AYER EN BRUSELAS.
Cómo es que hasta siento vergüenza ante tan patéticas, esperpénticas y cómicas muestras de infantilismo político, por llamarlo de alguna forma al que, perplejos, pudimos ver ayer en Bruselas. No se privaron de nada las y los malos payasos políticos de la extrema derecha nacionalista catalana, acompañadas y jaleadas por la extrema derecha europea, que me recordaron a otras muestras que con risas, cánticos, actos de fe, desfiles al estilo 11 de septiembre regaron Europa de sangre en los años 20, en los 30 y en los 90 del pasado siglo. ¡¡Quién te ha visto y quién te ve Catalunya!! Recuerdo aquellos tiempos del franquismo, y después, en los que Catalunya, a través de la expresión y lucha de sus trabajadores, con CCOO a la cabeza, de las acciones políticas, con un destacado papel del PSUC, de las iniciativas de los intelectuales y artistas, de las mujeres en defensa de la igualdad, de los universitarios, era un ejemplo a seguir en toda España, a pesar de las contradicciones que, como cualquier otra sociedad, tenía Catalunya. Lo de ayer en Bruselas como lo que está ocurriendo desde hace años en las calles de Barcelona y su periferia y en la profunda Catalunya reccionaria carlista, es bochornoso. Los aventureros y gentes de mal vivir como Puigdemont, Mas, Rull y Turull, Junqueras y Rovira..., y suma y sigue, en una sociedad medianamente crítica, deberían haber sido llevados al museo de los trastos curiosos e inútiles. Sin embargo, parece que todavía les van a dar aire el próximo 21 D. Si en el conjunto de España, la izquierda real, la que no abdica de sus principios y valores y los adecúa a las nuevas circunstancias, no la "progresía" arribista del silloncito y el carguito, tiene un problema social y político serio con el gobierno conservador y corrupto del PP, en Catalunya es doblemente serio con los gobiernos nacionalistas, igualmente conservadores y corruptos y su locura racista identitaria, tan parecida a la de otras épocas históricas.
Paco Frutos Gras.

martes, 5 de diciembre de 2017


Ocho pensamientos nocturnos e intrascendentes.
En la noche se encendió una luz
Era como una chispa amarilla
Sus pasos a ella se dirigieron
Mas la luz se fue alejando de él
Paróse y el silencio retumbó
Oyéndose un seco chasquido
Del que surgió el alba furtiva
Detrás de los árboles escondida
(Mañana veremos, o no).


ESTRENO EL DÍA. ( A modo de soneto imperfecto)
Volverá la noche oscura y callada
y a recorrerla de nuevo retornaré.
De mi plaza extraña abierta y aireada 
a las calles taciturnas volveré.
En mi retina guardaré las imágenes
para que recuerden mi presencia
en balcones ventanas y trenes
que me consuelen de tu ausencia.
Y si en la noche suena una melodía
que alboroza mi corazón entero
sembrando el camino de alegría
volveré de mi sueño extranjero
abrazando la luz del mediodía
cuando del alba surja el nuevo reguero.

Paco Frutos Gras, en la noche del 5 de diciembre de 2017, cuando los ángeles ya se han ido de paseo y sólo quedan en la tierra que nos rodea los cantos de galápagos y ranas embusteras que croan con  cansino, grosero y cretino sonsonete. 
(Publicado en La República.es por Paco Frutos Gras)
PARA ENTENDER ALGO EL ACTUAL CAOS POLÍTICO EN CATALUNYA Y SU IMPACTO EN ESPAÑA: NACIONALISMOS Y VIOLENCIA. BREVE RELATO, TRAYECTORIA Y EXPERIENCIAS PERSONALES.
ES TAL EL DESPISTE, DESCONOCIMIENTO, IGNORANCIA, OPORTUNISMO Y ARRIBISMO QUE VEO EN LA "IZQUIERDA" CONSIDERADA ALTERNATIVA, ESPECIALMENTE EN LO QUE QUEDA DEL PCE E IU Y EN PODEMOS, QUE ME VEO EN LA NECESIDAD DE INTENTAR ACLARAR ALGO.
AQUÍ. LA DERECHA DE TODA LA VIDA, SEA CATALANA, VASCA, MADRILEÑA O ANDALUZA, YA HACE SU TRABAJO DE TODA LA VIDA: BUSCAR EL MAYOR BENEFICIO EN EL MENOR TIEMPO POSIBLE. LOS NACIONALISTAS HACEN EL SUYO, ÚLTIMAMENTE DESMADRADO EN CATALUNYA, VENDER IDENTIDAD. LOS HEREDEROS DE ETA Y TERRA LLIURE TAMBIÉN. QUE LA IZQUIERDA REAL SE ESPABILE.
Los nacionalismos, sean grandes o pequeños, siempre inventan y reinventan su relato deformando la realidad, recreando la historia y encontrando una masiva clientela que se la compra. Sin remontarnos muy lejos, los diversos nacionalismos, investidos de patriotismo, crearon las bases, prepararon las condiciones y produjeron la Primera Guerra Mundial, en la que se destruyó Europa y murieron y quedaron con graves deformaciones físicas millones de personas, la inmensa mayoría de ellas trabajadores/as de cada país que se enfrentaban a los de los países vecinos, en nombre de la patria de los ricos y burgueses que los mandaban al matadero a defender sus intereses de clase. Y luego vino la Segunda Gran Guerra, culminación de un proceso en el que los derrotados de la Primera Guerra, Alemania especialmente, que con el nazi-fascismo impulsado por Hitler y las SS contra la Europa que les había humillado como potencia, levantó cabeza economicamente, no creando precisamente bienes y servicios para el bienestar y la paz de sus ciudadanos y los de toda Europa, sino compitiendo con las grandes potencias mundiales en la fabricación de armamento para la guerra y para la conquista y dominio de territorios. Me ahorro detalles de esa nueva trágedia que superó ampliamente en odios identitarios, con el holocausto y otros genocidios, muerte y destrucción, a la de la Primera Gran Guerra, porque su historia es bien conocida, por poco que uno se interese en conocerla y entenderla.
Luego se han producido hasta nuestros días multitud de golpes de Estado, guerras de rapiña para quedarse con la riqueza de los pueblos, en Africa, América Latina, Asia..., hasta las más recientes intervenciones imperialistas en Afganistán, Yugoslavia, Iraq y todo el Oriente Próximo y Medio, cuyo terrible saldo y secuelas más trágicas son la muerte de centenares de miles de personas, la destrucción de países enteros, como Iraq y Libia, los seis años de guerra de agresión que ha sufrido Siria con miles de muertos, la creación por el imperialismo de un movimiento terrorista y, como guinda del pastel civilizatorio que dicen defender los agresores, la vuelta a la venta pública directa de esclavos en Libia, que se viene a unir a la criminal trata de blancas que esclaviza a mujeres niñas y niños. En todos estos golpes de estado y guerras terroristas impulsadas por EEUU, Israel, los estados feudales del Golfo y los socios necesarios de la Unión Europea, el motivo es siempre el mismo aunque se disfrace de derechos humanos y de lucha por las libertades: el control de las riquezas de los pueblos, el control y dominio geopolítico del territorio para hacerlo posible, la imposición del gran nacionalismo imperialista sobre los pueblos frente a la imprescindible convivencia y colaboración económica, comercial, social y humana pacífica entre estos. Así fue en 2014-18, en 1939-45, en Vietnam, Chile o Afganistán, Libia......
Sirva este genérico repaso por encima para situar el motivo principal del artículo. En él quiero explicar algo de mi trayectoria política personal y mi corresponsabilidad en la deriva aventurera de una parte importante de la sociedad catalana, impulsada por la locura racista identitaria, detrás de la cual sólo hay intereses particulares y de clase. Soy, como tantos millones, un producto humano nacido después de una guerra civil promovida por el fascismo español y europeo contra la Segunda República Española. Un golpe auspiciado y apoyado por las fuerzas económicas dominantes en España, incluidas las catalanas de forma especial. El régimen franquista surgido de la derrota republicana impuso una ley de hierro fundamentada en la venganza, la liquidación de todos los derechos democráticos y la persecución sin piedad de todo grupo o persona que se opusiera o enfrentara a las normas de la Dictadura. Esta situación generó miles de muertos, torturados y encarcelados, que se unieron a los centenares de miles de muertos en la guerra, al tiempo que se reprimían expresiones culturales y lingüísticas de amplios sectores de la ciudadanía, en especial en Catalunya, Euzkadi y Galicia, para las que la IIª República había aprobado estatutos de autonomía en el marco de la Constitución republicana. Una Constitución en cuyo título preliminar rezaba, entre otras consideraciones aprobadas, que " España es una República de trabajadores de toda clase que se organizan en régimen de Libertad y de Justicia. Los poderes de todos los órganos emanan del pueblo", "España es un Estado integral, compatible con las autonomías de los municipios y de las regiones". El avance político, de organización democrática del Estado y de derechos sociales reconocidos y tutelados expresamente por la Constitución de 1931, se fueron al traste con la derrota republicana en 1939 y la imposición de la Dictadura franquista. Los cretinos que tan alegremente hablan de que la España actual continúa siendo una especie de dictadura franquista, emanada de la traición política de la izquierda en la transición, lo que, según ellos, dio lugar al "régimen de 1978", es que son embusteros, si por la edad vivieron, ellos o sus padres, algo de aquello; desinformados voluntariamente sin ningún deseo ni voluntad de aprender; o, simplemente, niñatos que nacieron hace cuatro días y se creen conocer Catalunya, España y el mundo y sólo saben decir cuatro cosas que avergonzarían a un estudiante de primaria bien informado, no deformado desde la infancia por historietas falsas. En Catalunya, esto es el fruto de la paranoia inculcada en una educación fragmentada, falseada, manipulada y gradualmente impulsada a una fanática concepción identitaria, utilizando la llamada ley de inmersión, que debía servir para un completo conocimiento del catalán y su cultura a todos los niveles, y la han convertido en una burda y demagógica forma de tergiversar la historia, marginar el castellano, ese insignificante idioma que hablan cerca de 600 millones de personas en el mundo, al tiempo que descalifican a los españoles por ladrones y retrasados. En esta categoría entramos también los que siendo catalanes nos sentimos asimismo españoles, sin que ello signifique que tengamos que alzar banderas de sectarismo y fanatismo contra nadie. Confunden el nacionalismo franquista, o el nacional-catolicismo, con ser español, con lo cual contribuyen a aumentar la clientela de los grupúsculos marginados y marginales que existen y potenciar la idea de que España es una propiedad de la derecha. El nazional-secesionismo catalán necesita potenciar al nacionalismo centralista y reaccionario español porque éste justifica su existencia, una existencia con orígenes tan enraizados en el viejo carlismo, con sus requetés y sus tercios franquistas de Montserrat, con secuelas dominantes en las zonas rurales catalanas en las que ahora predomina su presencia, y alimentado por las tesis identitarias racistas de algunos padres, abuelos o bisabuelos, de la "patria". Y que, por si fuera poco, conecta con lo más florido del nacionalismo de extrema derecha y fascista de Europa.
Vuelvo al centro del artículo. Los que luchamos contra el régimen franquista en defensa de unas reivindicaciones económicas, sociales, sindicales y políticas, entre ellas "Llibertat, Amnistia, Estatut d´Autonomia" en Catalunya, aceptamos y defendimos teorías y "hechos históricos" que tenían poco que ver con la historia real. Por ejemplo la historieta de 1714, fecha en la que según los "historiadores" que la inventan y glosan, la ancestral Catalunya, espejo de todas las cualidades, perdió fueros y huevos. Es verdad que las personas como yo que lo creímos y lo defendimos por escrito y manifestándonos en las celebraciones clandestinas del 11 de septiembre, escasas de participación, siendo la mayoría comunistas y gentes de izquierda, en las que predominaba la lengua castellana con diversos acentos, del sur principalmente, convocábamos y escribíamos no preocupándonos en exceso por conocer bien la verdad histórica, pero considerando que que lo que decíamos y hacíamos era válido para luchar contra el franquismo, sensibilizar e incorporar a la clase obrera en su conjunto y a la de origen migratorio en la defensa de los "derechos nacionales" de Catalunya. Los aguerridos independentistas de hoy y sus ascendientes no estaban ni se les esperaba entonces. También defendíamos, siguiendo las orientaciones del partido,"el derecho de autodeterminación", una concepción errónea que no tenía, ni tiene, nada que ver con la situación que había, y hay en España, lo cual no significaba que el partido (PCE_PSUC), o CCOO, en su caso, defendieran la independencia de Catalunya, sino sólo la recuperación de los derechos políticos eliminados por el franquismo en Catalunya y en toda España y la lucha por la construcción de una España moderna en el marco de una nueva realidad republicana. En todas las luchas sociales y políticas que llevamos a cabo en Catalunya siempre estaba presente la unidad, la solidaridad y la coordinación de todos los trabajadores en España y en el marco internacional. Un patrimonio que no debemos perder nunca, sino fortalecerlo y convertirlo en hegemónico y capaz de encabezar el cambio social. Que la izquierda, recreándola si es preciso, recupere su pleno sentido, impulsando con su propia personalidad la confrontación de ideas y propuestas desde el debate, el diálogo y el respeto a las normas democráticas colectivas, organizando la fuerza para su cambio cuando sea necesario y no abdicando nunca de la acción por sus reivindicaciones y derechos económicos, sociales y políticos. La izquierda alternativa de verdad debe abandonar cualquier tipo de aventura mesiánica, que siempre conduce al fracaso, así como la claudicación mendigante ante el poder económico, político y mediático. Ahora es urgente culminar el proceso político actual en España en una reforma constitucional de fondo, tanto en los aspectos económicos y sociales incumplidos y burlados por la derecha y las políticas de derecha como en la culminación de la España autonómica en un Estado Federal, que supere el actual caos. Es necesario y posible. Y los comunistas que no renunciamos a serlo y los socialistas y demócratas que así lo quieran continuaremos trabajando y luchando por una España Federal y Republicana, orientada a un horizonte socialista.
Para avanzar en todo ello, es precisa la corresponsabilidad política o, más concretamente, la social, sindical, intelectual y política, la socio-política, tal como preconizaban el partido y CCOO en aquellos lejanos tiempos de lucha antifranquista por los derechos y las libertades. Han cambiado los tiempos, no hay actualmente más dictadura que la del capital, en Catalunya y en el resto de España, en Europa y en el mundo. Una dictadura que puede adoptar diversas formas políticas en función de la relación de fuerzas en la lucha de clases. En España no hay presos políticos. En España, uno de los aspectos fundamentales de la actual lucha de clases es reducir hasta acabar con ella la alienación, más bien narcotización social de masas, producida por las políticas conservadoras del sistema. Y ello sólo es posible hacerlo pacientemente a través del conocimiento, la organización, el compromiso y la movilización. Hay muestras diversas de ello: en las acciones de los jubilados por la mejora de las pensiones, en las de los trabajadores de la administración pública para recuperar los descuentos de salarios durante estos años, en las de las mujeres y sociedad contra la violencia machista, en las de trabajadores que defienden con la huelga sus puestos de trabajo...etc. Pero son luchas dispersas, a las cuales la izquierda sindical, intelectual y política debe dar respuesta organizada, coherente y global. Y Catalunya y su clase trabajadora codo a codo y dentro de la España que lucha y cambia las cosas. Y la izquierda catalana y del resto de España defendiendo un proyecto democrático y social propio y no ir detrás de los nacionalismos de baja estofa conducidos por diversas versiones del sectarismo de la burguesía .

jueves, 30 de noviembre de 2017

 SIRIA GANA LA PAZ.  LOS ENEMIGOS LO ACEPTAN.

El pueblo, el gobierno y el ejército sirios y sus aliados están acabando de derrotar a los mercenarios y terroristas creados por la Coalición de la Guerra: (EEUU, Israel, Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Gran Bretaña, Francia y el resto cómplice de la UE, con España incluida. Recordatorio para no olvidar. Si me olvido de alguno, recordádmelo). Y al producirse esta derrota de los impulsores de la guerra de agresión contra Siria, no olvidemos nunca el sufrimiento de este pueblo, sus centenares de miles de  muertos, heridos amputados de por vida, sus centenares de miles, incluso millones, de personas, especialmente niños, que sufren en sus carnes y en sus cerebros la locura de casi siete años de guerra, conviviendo, o conmuriendo, con la destrucción, las torturas y muertes más inhumanas y atroces y la pérdida permanente de sus seres más queridos. 
Y es ahora, no hace 7, 6, 5, 4, 3, 2 años, que empieza a salir la verdad de todo lo sucedido, que no son las grotescas mentiras de la maldad absoluta y eterna del llamado por la Coalición de la Guerra "Régimen tiránico y criminal de Bashar al Assad", sino que se empieza a conocer oficialmente por los gobiernos y los medios de comunicación que antes transmitían las ordenes del mando de guerra, que las barbaridades de las que acusaban al "régimen" eran las que cometían sus bastardos mercenarios, salidos de madre desde el principio en sus brutalidades disfrazadas de la verdad eterna del salafismo yihadista. No es que ya hayan acabado del todo con la manipulación y la mentira, continuarán intentando medir a mercenarios y gobierno sirio por el mismo rasero: todos culpables  de las fechorías cometidas en Siria contra la población civil y militar. Pero, sobre todo desde la derrota de todos los terroristas  de las diversas camadas en Alepo y su recuperación para la paz, la convivencia y la progresiva normalización de la vida, ya nada es igual. Continuarán mintiendo pero con poca credibilidad. Quedará claro que aunque en una guerra siempre puede haber algún acto incontrolado de violencia por parte de los agredidos, que debe castigarse como corresponde a las leyes propias, la responsabilidad de la barbarie recae en exclusiva contra los agresores.
Ya no es que la verdad se haya abierto paso en Siria con la gradual derrota terrorista y la victoria del pueblo, sino que esa verdad desmiente totalmente las mentiras y reconoce a los culpables de los crímenes, mutilaciones, violaciones y torturas hasta la muerte, de hombres, mujeres y niños. Los terrorista y sus impulsores, entrenadores y financiadores quedan con el culo al aire. 

POR LA VICTORIA FINAL DEL PUEBLO SIRIO CONTRA EL TERRORISMO Y EL IMPERIALISMO, POR LA PAZ, LA CONVIVENCIA Y LA RECONSTRUCCIÓN. 

(Para que tengáis una imagen concreta de lo que se dice en este artículo, leed en EL PAÍS de hoy, 30 de noviembre, el artículo de Natalia Sancho, "EL INFIERNO DE LA LOCURA EN MEDIO DE LA GUERRA SIRIA".

miércoles, 29 de noviembre de 2017

SACAR A  LA IZQUIERDA DE UNA RETÓRICA INÚTIL.


El nacionalismo identitario independentista es eficaz en vender un relato falseado que, objetivamente, cumple una función doble: empuja y refuerza a la derecha, tanto a la catalana como a la española, esconde o liquida los verdaderos problemas colectivos, y degrada y desactiva a la izquierda. Y así, las tesis y programas económicos y políticos de la derecha se diluyen y confunden en los de la otrora izquierda, que aunque continúa manteniendo un lenguaje retórico de izquierdas, hasta "marxista y leninista", en la práctica sacrifica progresivamente lo que, a trancas y barrancas, con aciertos y errores, era su propio proyecto democrático, republicano y socialista, y va a beber en las aguas corrompidas del fin de las ideologías, del pragmatismo sin principios o de la claudicación en nombre de la "modernidad" de las ideas frente a los marxismos y socialismos caducados. Mientras el nacionalismo identitario, o  racista en muchos casos, siendo una minoría social ha ido construyendo su "identidad" política convirtiéndola en "sentimiento histórico" de una parte importante de la ciudadanía, hoy en Catalunya, o en Euzkadi, o en Andalucía de forma diferente, o en León en relación a Castilla, o en..., vean ustedes mismos. Una disgregación del pensamiento de la "izquierda" actual en un asunto tan importante como es construir, fortalecer y desarrollar una conciencia colectiva política, lleva inexorablemente a  contribuir,  por acción u omisión, a la dispersión en nuevos taifatos. Algo que coincide con el auge politico y electoral del pensamiento más reaccionario y de extrema derecha en Europa. 
Cada día encuentro más estrambótico que personas mayores, se entiende con uso de razón, se crean un solo instante a Puigdemont y a su corte de derrochadores, no sólo porque representan el pasado, la división racista que no de clase y la inseguridad, sino porque su inconmensurable cretinidad es para formar parte de un espectáculo de carnaval de feria barata, no de la excelencia de los carnavales de Cádiz, por supuesto. Ya sé que las emisoras del "régimen", TV3, Catalunya Radio, o RAC1, hacen un gran trabajo de narcotización sectárea del personal distraido, del creyente de milongas, o del no fiable eticamente; y que Marta Rovira les encandila al decir sus bufonadas cada vez más gordas para esconder su mendicidad dialéctica pero, a pesar de todo ello y de más cosas, las personas mayores no deberían tragarse trolas cada vez más gordas e increíbles. Es también cierto que la inexistencia de una izquierda real que contribuya a despejar el panorama frente a un relato fraudulento y situe la realidad de las cosas para que la gente sea crítica y opine, ayuda a mantener la ficción y la mentira. 
Para hacer frente a la situación y que no nos arrollen un poco más los hechos, es imprescindible lo que podríamos llamar un profundo "regeneracionismo republicano"  en la línea del que hubo en la Segunda República Española. Un regeneracionismo que  situó a ésta como una república de trabajadores, potenciando las rentas del trabajo frente a las rentas del dinero, con impulso a la democracia, a la educación y a la cultura, que empezara a situar el inicio de la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, defensora de la paz, descentralizada política y administrativamente para un mejor funcionamiento en lo necesario, pero integral como República de todos y todas, por tanto con igualdad y  justicia colectiva, independientemente del lugar o región en que se habitara. Y es en esa perspectiva que la izquierda que no abdica de serlo debe construir su  verdadero "sentimiento" democrático y de clase, no excluyente, ni supremacista y puramente "emocional" en el sentido más burdo, sino construido desde la educación, la política, y la mejor y más amplia comunicación para conocer como se hacen las cosas y compartir experiencias. Los comunistas, algunos de los cuales nos reuniremos otra vez el sábado 2 en Madrid, buscando y trabajando para el encuentro y unidad de todos los que lo sean, o quieran serlo, sin avergonzarse de ello, debemos ser los máximos impulsores de la recuperación de un pensamiento y de una práctica de izquierdas, consecuente con los principios, valores y prácticas enraizadas en un comportamiento humano y social ético, solidario e internacionalista.              

lunes, 20 de noviembre de 2017

Y MIENTRAS INVENTAN UNA REPÚBLICA DE CARTÓN, SIGUEN LOS MISMOS PROBLEMAS EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO: RECORTES, ENFRENTAMIENTOS, HAMBRE, DOLOR,  MISERIA Y GUERRA. Y CONTINÚA LA VIDA.

Ayer varias pateras escupieron en las costas de Murcia más de 400 personas exiliadas de su tierra, el mayor número en un solo día en esta Comunidad, a la que diariamente llegan decenas. Parecidas situaciones viven las costas andaluzas y canarias y ya no digamos en las italianas y griegas. Y hoy, en la rica Austria de la "rica", "civilizada" y "humanista" Europa se ha suicidado un niño refugiado afgano de  11 años, que vivía en un albergue y se tenía que ocupar de seis hermanos. El trágico éxodo de millones de refugiados, muchos de ellos niños, en busca de acogida en la Europa de la "riqueza", el "bienestar" y el derroche, con miles  de víctimas ahogadas en el Mediterráneo y otros centenares de miles hacinados en campos de internamiento, tiene unas causas muy conocidas y muy silenciadas en nuestro mundo occidental de la "abundancia": el saqueo y la rapiña de los ricos, de los países y grupos económicos, financieros, fabriles y extractivos de materias primas, cuyo objetivo egoísta es acumular riqueza aunque sea a costa de provocar guerras con la consiguiente muerte y destrucción y  la miseria de millones de seres humanos. O sea, que fíjense ustedes los problemas que tenemos en el mundo mientras debatimos sobre una república de cartón.
Y pasando a la situación en España, mientras el país está ensimismado, preocupado y hasta encogido por la deriva aventurera que ha ido tomando en unos pocos años el mal llamado "problema catalán", azuzado por el secesionismo independentista, tanto el de los separatistas de viejo cuño, siempre en flagrante minoría, como el de los reconvertidos secesionistas de CDC, que buscan encubrir sus políticas neoliberales, de recortes sociales y corruptas, con el espejismo del futuro paraíso catalán independiente, el gobierno del PP sigue nadando en sus propias corrupciones, en sus recortes y reformas laborales y en su inoperancia política. Y las políticas conservadoras de fondo, practicadas por unos y otros, perduran.
La única forma de acabar con esta situación aquí y en el mundo está escrita en los anales de las mejores elaboraciones, movilizaciones y luchas del movimiento obrero. Basta con saber analizar, aprender y practicar. Nadie dice que sea fácil y rápido, pero como es imprescindible debe hacerse. En España, Catalunya incluida, no faltaría más, eso significa recrear la izquierda, fortalecerla, organizarla y movilizarla, con un programa político básico, claro y concreto. La actual "izquierda" está muy lejos de ser útil para esta tarea. Si somos capaces de avanzar aquí contribuiremos a que se avance en Europa, que tiene una izquierda de parecidas debilidades que la nuestra.



















  

El Vichy catalán

 19/11/2017 01:24 | Actualizado a 19/11/2017 03:21
(Publicado en La Vanguardia9
La mayor y más perdurable victoria francesa al acabar la Segunda Guerra Mundial no fue el triunfo militar, mérito de los aliados en su conjunto, sino que consistió en restablecer el honor y la gloria de la patria ocupada. De Gaulle apostó por la grandeur y ocultó tanto la gesta de los republicanos españoles encuadrados en la Nueve del general Leclerc como el colaboracionismo del régimen de Vichy con los alemanes, por no hablar de la persecución que sufrieron los judíos franceses o tantas otras cosas y circunstancias que la derrota del enemigo borró y negó. Vichy no había existido o casi ni había existido. Y la Francia entera se alzó en armas contra el invasor teutón. La Resistencia, escrita así, en mayúsculas, fue el relato (¡esa palabra!) de un país que vio cómo era ocupado totalmente en un mes y escasos días y que se levantó mayoritariamente contra el germano invasor. Se derrumbó la línea Maginot y todo el ejército francés. Pero la patria siguió inviolada en el corazón de los franceses, de los resistentes, que jamás se rindieron… El buen pueblo francés jamás le falló a su nación, a su bandera. Hoy sabemos que buena parte de esa historia fue una invención y que en el final de la ocupación hubo tanto de manipulación como de venganza y hasta guerra civil. Hubo que esperar hasta el 2004 para escuchar a un presidente de la Republique honrar a aquellos republicanos españoles que fueron los primeros en liberar París. Y todavía hoy nos duelen las imá­genes de las mujeres rapadas y vejadas por haber yacido con el enemigo alemán, mientras buena parte de los de Vichy se pasaban sin demasiados problemas (la inmensa mayoría) al renovado patriotismo res­taurado. El nacionalismo francés, cuando se tiñe de vergüenza y supremacismo, da estos frutos amargos.
Pero los olvidos y reescrituras de la historia no son sólo franceses, ni mucho menos. Aquí, con la transición, vimos cómo muchos camisas azules se transformaban en demócratas “de toda la vida”. Y no tengo tal vez que señalarles que, en nuestro renovado relato (¡otra vez la palabra!) nacional, pues sencillamente no hubo catalanes falangistas ni enrolados en el precisamente llamado bando nacional. Los nuevos tiempos quieren que la guerra civil española fuese punto menos que otra guerra más de agresión de España, ese ente autoritario, tiránico y despreciable, contra la libérrima y sufrida Catalunya. Y si alguien recuerda el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat rápidamente se le echa encima la jauría que denuncia a los malos catalanes, sin atender a que el mapa del carlismo y el del independentismo actual siguen teniendo numerosos puntos en común. Como en la Francia del final de la guerra, aquí no hubo colaboracionistas, mucho menos franquistas, de ninguna manera entusiastas del régimen. Y sin embargo, el Vichy catalán existió, y no fue sólo un agua carbonatada. Fue un grupo humano amplio y diverso. Hoy se les tacharía de colaboracionistas, pero en su día fueron patriotas. Y sólo el relato (¡¡otra vez!!) confrontado de dos nacionalismos que se autoexcluyen puede negar que aquellos catalanes de boina roja también defendieron su patria. O su idea de la patria mejor.
Desfile militar franquistaDesfile militar franquista (Getty)
Al calor de la dictadura franquista y su florecimiento económico, tardío pero evidente, medraron tecnócratas y conversos, oportunistas y buscavidas, entusiastas sobrevenidos y otros que habían hecho y ­ganado la guerra. Y más de un orgulloso apellido catalán lució su uniforme o sus insignias, para pasmo futuro de sus compañeros del renovado nacionalismo, de signo adverso, que fue, en su día, la hoy extinta Convergència. Cuántos no sólo hijos de, sino propiamente cuadros medios del régimen franquista se alistaron en la nueva verdad revelada, en el resistencial y sempiterno nacionalismo catalán, para al cabo de los años, cuarenta más cuarenta, acabar engrosando las filas del independentismo.
La gente tiene derecho a cambiar y evolucionar, por supuesto. Y los hijos no suelen ser de la misma opinión que los padres. Pero pasar de camisa vieja a independentista en dos o incluso tres generaciones no deja de ser una pirueta del destino digna de, al menos, alguna reflexión. Y hoy, cuando algunos hasta publican las listas de los malos catalanes y otros, cuando van hacia la cárcel, desean que por fin triunfe el bien sobre el mal (¡qué grande es Junqueras!), habría tal vez que reivindicar una vez más, otra vez, hasta que nos duela y se nos caiga la lengua, un espíritu de concordia y entendimiento que nos aleje de los nacionalismos de todo tipo, pelaje y condición. Que nos lleve más allá de consignas, banderas, uniformes y movilizaciones. Que nos permita superar este momento cainita y profundamente estúpido, esta taza de caldo doble que sabe a ricino y a sangre.
Unos, en el resto de este viejo reino de España, han dejado de beber Vichy porque es catalán. Y cada vez soportan peor su adjetivo. Y otros, aquí, reniegan de Vichy porque es un símbolo de colaboracionismo y entrega. Y, sin embargo, el agua sigue siendo salutífera y continúa siendo una gran aliada para superar las digestiones pesadas. Como la que nos espera.

domingo, 19 de noviembre de 2017


Rosa y Sant Jordi

Rosa María Sardà devuelve una de las máximas condecoraciones de la Generalitat



La actriz Rosa María Sardà en Barcelona.rn
La actriz Rosa María Sardà en Barcelona. JOAN SÁNCHEZ

El 24 de julio de este año, Rosa María salió de su casa y miró al cielo. Eran las once de la mañana de un día de una claridad inusual en Barcelona. El día anterior una lluvia intempestiva había limpiado el aire, pero no había rebajado la temperatura ni un solo grado. Pensó, como solía hacer desde hacía un tiempo, que el clima sí era un tema por el que merecía la pena luchar y desgañitarse: un tema relevante que afectaba a la vida humana y al planeta y que se veía desplazado a una mera anécdota por la marejada política que inundaba el país en el que le había tocado vivir.


Lo que iba a hacer, en el fondo era un grito de auxilio, un puñetazo en la mesa, un basta ya, un no puedo más. Llevaba tiempo meditándolo y aquella mañana, ante el café con leche, mientras echaba de menos una vez más los cigarrillos, decidió que ya era el momento.
No se lo dijo a nadie porque sabía que intentarían disuadirla y en aquellos momentos, tras una larga enfermedad de la que estaba saliendo, no se sentía con energía suficiente para discutir y defender su decisión. Tan solo quería ejecutarla. Torció por la calle Pau Claris de Barcelona y empezó a descender por ella. No tenía prisa y se detuvo en el escaparate de una librería. Lectora empedernida, pensó en comprarse un par de novedades que ansiaba leer, pero decidió hacerlo a su vuelta, ya liberada de la misión que hoy la había sacado de casa.
Ya en Via Laietana, se desvió hasta llegar a la Plaça de Sant Jaume, miró al Ayuntamiento y no pudo evitar una sonrisa: recordó a su amado amigo Terenci Moix y recordó su capilla ardiente años atrás en la que sonaba la banda sonora de Blancanieves ‘I go I go, it`s after work we go’. Terenci la habría entendido. Terenci la habría acompañado. Y luego se habrían reído, hablando de lo divino y lo humano ante un par de gintonics. Terenci…
Entró en el Palau de la Generalitat y preguntó a la funcionaria de turno que al principio no la reconoció y no entendió la pregunta. Una vez entendida —y finalmente reconociéndola— la funcionaria le rogó que esperara e hizo una llamada. Había una corriente de aire bastante molesta en la entrada del Palau y se guareció como pudo, contra una pared. Tras unos minutos, apareció un funcionario que, amablemente, tras estrecharle la mano con fuerza, la condujo a un pequeño despacho.

La condecoración traía consigo que en el momento del fallecimiento, la Generalitat ofrecía una esquela en los periódicos

—¿En qué puedo ayudarla, señora Sardà?
—Es por la Cruz de Sant Jordi.
—Creo que ha habido un error. Me ha dicho mi colega que quiere devolverla.
—No, no es un error. La quiero devolver, exactamente, aquí la tiene.
Rosa María sacó una carpeta con la condecoración y una nota. En la nota de su puño y letra, decía que dadas las circunstancias, ella no se consideraba merecedora de la Creu de Sant Jordi otorgada por el Gobierno catalán y que, como la condecoración traía consigo que en el momento del fallecimiento, la Generalitat ofrecía una esquela en los periódicos, que por favor tuvieran a bien ahorrársela.
El funcionario cogió la carpeta con gesto nervioso, no sabiendo muy bien qué hacer con ella. Rosa María le pidió un recibo.
—¿Un recibo?
—Sí, un recibo, conforme la he devuelto.
—Sí, claro... Un momento. El funcionario abandonó el despacho y ella aprovechó para mirar el teléfono. Volvió a los pocos minutos con un albarán y se lo entregó. Se dieron la mano. Antes de irse, Rosa María le dijo:
—¿Lo de la esquela está claro, verdad?
—Sí, sí…
Al salir a la calle de nuevo, se sintió triste y libre, lo cual no era ninguna novedad para ella: es el precio a pagar por tener una implacable brújula moral que te marca en cada momento las acciones que debes hacer para ser coherente, pese a quien le pese y pase lo que pase. Aunque te cueste amistades, repudio, odio, insultos, incomprensión.
Volvió a subir, esta vez mas despacio, Pau Claris arriba, hacia la librería.
Rosa María Sardà no me contó los libros que compró ese día, pero, conociéndola, sé que los habrá leído, amado y entendido como nadie.
Isabel Coixet es directora de cine.
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