martes, 13 de junio de 2017

BANCO POPULAR: HUNDIMIENTO-EXPOLIO-NEOLIBERALISMO. UN SISTEMA CADUCADO A CAMBIAR DE ARRIBA ABAJO.

Mientras los que pastorean en el sistema  financiero  español sean antiguos o nuevos servidores-lacayos de las grandes firmas-mafias del capital internacional  no se puede tener ninguna garantía de que el sistema financiero tenga un funcionamiento y un control que respete sus propias leyes y normas. El sistema financiero mundial y el español no se basan en la economía de la producción real y los servicios, sino en las más diversas formas de especulación, a corto, medio y largo plazo, según convenga en cada momento, para sacar el máximo beneficio en el espacio más corto de tiempo. No es algo nuevo, sino la dinámica propia del capitalismo de todos los tiempos, actualmente exacerbada, aunque a veces las crisis o hecatombes del sistema hayan producido correcciones legislativas y más controles en su funcionamiento. Un ejemplo de ello sería la aprobación de la ley Glass Steagall en 1933 para separar banca de deposito y banca de inversión (bolsa de valores) como habían estado separadas antes, ya que al haberse producido progresivamente la fusión entre ahorro e inversión-especulación, esta fue una de las principales causas del crack del 29. La Glass Steagall norteamericana, propuesta y aprobada  durante el mandato del Presidente demócrata Roosevelt, fue abolida por el demócrata Bill Clinton en 1999 porque, según los fanáticos de la globalización neoliberal financiera, dificultaba el crecimiento de los mercados bolsísticos. Hablando en plata, no se adaptaba bien al sistema especulativo sin fronteras ni normas. En 2008, al poco tiempo de haberse abolido, se produjo el nuevo crak financiero. Y uno de los más importantes baluartes de la especulación mundial, la norteamericana Lehman Brothers, una banca de inversión sin límites ni controles, perdía 700 mil millones de dólares por el derrumbe de sus hipotecas sub prime y se hundía, profundizando y generalizando una debacle financiera en todo el mundo, que ya se estaba mascando desde hacía tiempo. Era la nueva gran crisis-estafa del capitalismo, que demostraba una vez más que este sistema no tiene un proyecto económico y social colectivo capaz de dar progresivamente una vida modesta pero digna a todas las personas y países.
Volviendo al asunto del Popular, que era uno de los mejores bancos españoles, según decían, llegamos a una primera conclusión: un Estado liberal, que ni siquiera es capaz de hacer funcionar sus mecanismos de control económico y financiero, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es el responsable de gran parte de lo que pasa. Y preguntamos ¿para qué sirven el Banco de España, o la CNMV y, en definitiva, la administración de un estado liberal-canalla como este que sólo es capaz de controlar salarios, condiciones laborales y reducir servicios sociales públicos y permite y tolera la corrupción y el expolio? En la pregunta está la respuesta.
Conclusión final: mientras las diversas mafias financieras controlen y gobiernen no hay salida. Mientras los jefes del tinglado sean los que como Luís de Guindos y otros han hecho su carrera para la especulación financiera en la desaparecida Lehman Brothers, o en la banca de inversión y gestión de inversiones Goldman Sachs, o en Price Waterhouse Cooper,  (PWC ), la auditora y consultora para el asesoramiento legal y fiscal a las principales compañías, instituciones y gobiernos del mundo, que días antes de hundirse las bolsas, esas mismas, y algunas más, todavía cantaban las excelencias del sistema, no hay solución.
Desde la izquierda y desde la ley se debe iniciar un nuevo proceso. No hay más alternativa que organizar las finanzas, su gestión, sus mecanismos de control y normas adecuándolo al valor real de la producción y los servicios. No se deben tolerar márgenes de especulaciones financieras por encima del valor económico real. La banca, el BE, la CNMV, la jurisprudencia sobre los asuntos económico-financieros, deben funcionar como un reloj, impulsados por el estado y controlados técnica y políticamente de manera rigurosamente democrática por las instituciones. Y es aquí que desde la izquierda se debe recordar algo que formaba parte de nuestro programa económico y financiero y que prácticamente se ha olvidado en el debate político actual: la creación de una banca pública que marque las directrices en el campo de la economía y las finanzas, con el mejor personal técnico a su frente y un control político que no deje resquicio a la entrada de especuladores, vividores y chorizos.  







POR UNA BANCA PÚBLICA. CONTRA LA ESPECULACIÓN, LA CORRUPCIÓN Y EL EXPOLIO-
 

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